Esta claro que en cualquier viaje un elemento fundamental para guardar nuestros recuerdos es siempre una cámara fotográfica (o en su defecto un móvil). Aunque nuestra retina y nuestra memoria son únicos a la hora de retener las vivencias, una imagen vale más que mil palabras. Además hay lugares que se merecen ser fotografiados, buscar el encuadre correcto, la luz y el momento preciso en el que pulsar el disparador y captar un instante mágico.
Adictos al selfie y a la foto rápida no es vuestro momento. Sólo aquellos que saben lo que es madrugar y caminar de noche para captar un amanecer en todo su esplendor; o esperar durante horas a que un ave levante el vuelo en un momento preciso detrás de una cámara reflex sabrán apreciar en toda su majestuosidad los viajes y fotografías que podréis vivir y realizar en lo que os vamos a proponer.
A la mayoría de los mortales nos gusta el cine. A algunos más que a otros. A nosotros nos apasiona el cine y los viajes por ese motivo vamos a recorrer algunos de los escenarios más espectaculares que se encuentran relacionados, o en los que se han rodado, verdaderas maravillas del séptimo arte.
¿Estáis preparados? A partir de este momento por favor pongan sus móviles en silencio, abran una bolsa de palomitas y procederemos a bajar poco a poco las luces de la sala para comenzar un recorrido que te dejará sin aliento.
Creo que no hay nadie a quien no le fascine la mirada y la sonrisa de los delfines. Es uno de esos animales por los que todos sentimos especial simpatía y soñamos siempre con nadar junto a ellos. Dejar que jueguen con nosotros y nos fascinen con su espectáculo de saltos, giros y piruetas.
Este sueño se puede hacer realidad, pero nunca, nunca, jamás penséis en un delfinario, un zoo o cualquier lugar donde estén recluidos en una cubeta (por más que quieran darle sensación de “gran tamaño”), donde están hacinados, encarcelados, tristes… O peor aún. No han conocido la libertad.